Uno de los sectores que está teniendo un verdadero auge es el de la intermediación financiera y las fintech. Según datos oficiales, esta área creció un 30,2% interanual entre febrero de 2024 y el mismo mes del 2025. La reactivación del crédito, tras años de parálisis por la incertidumbre económica, y el movimiento acelerado en operaciones cambiarias, especialmente la llamada "bicicleta financiera" —donde inversores aprovechan las fluctuaciones para obtener ganancias— impulsan el crecimiento del ecosistema fintech. Plataformas de préstamos digitales, billeteras virtuales y servicios de inversión están en plena expansión, facilitando al ciudadano el acceso a servicios financieros que antes eran reservados para pocos.
El comercio también muestra avances, con una suba del 7,4% en su actividad durante los primeros meses del año, según señalan datos del INDEC. Este crecimiento está vinculado en buena parte a la apertura de mercados y a una mayor confianza del consumidor, reforzada por la relajación de restricciones cambiarias y una inflación que, aunque aún alta, comienza a dar signos de desaceleración. El auge del comercio electrónico, además, está cambiando la forma de comprar en Argentina, favoreciendo el acceso a bienes y servicios con mayor variedad y competitividad.
No menos importante es el crecimiento en el sector agropecuario, que experimentó un aumento del 31,3% interanual en actividades relacionadas con agricultura, ganadería y pesca, una parte vital para la economía argentina. El país continúa consolidándose como uno de los principales exportadores mundiales de productos agrícolas, un mercado que mantiene sólida demanda internacional, especialmente en Asia. Este sector aporta no sólo divisas sino también empleo y desarrollo regional.
La minería también se encuentra en alza, con un crecimiento del 7,4%. Con la demanda global en auge por minerales usados en tecnología y energías renovables, Argentina tiene una oportunidad única de capitalizar sus recursos, diversificando así su matriz productiva y atraiga inversión extranjera en sectores más modernos.
Sin embargo, no todo es tan alentador para todos los sectores. La industria manufacturera y la construcción siguen enfrentando dificultades, con caídas del 9,2% y 17,7% respectivamente, reflejando problemas estructurales y la necesidad urgente de modernización e incentivos para la inversión a largo plazo.
A pesar de esos desafíos, el modelo económico impulsado por Milei, basado en disciplina fiscal, liberalización del mercado cambiario y un control monetario ético, está logrando mejorar el clima de negocios. La inversión privada crece, el consumo repunta y con ello se abre un nuevo capítulo en la economía local.
De acuerdo con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Argentina tiene la proyección de uno de los crecimientos más altos de América Latina para este año, una noticia que el gobierno actual aprovecha para mostrar avances y arengar confianza.
Así las cosas, Milei puede celebrar que sectores como las fintech, el comercio local y la producción agropecuaria y minera están en alza, aprovechando el nuevo esquema de apertura económica y la recuperación de la demanda. La clave para el futuro pasa por sostener este crecimiento, superar las dificultades en la industria y construcción y promover una economía más diversificada y resiliente.
Este proceso de cambio, aunque desafiante, abre una ventana para que inversores y emprendedores encuentren oportunidades en un mercado argentino que comienza a mostrar señales claras de mejoría, a pesar del contexto regional e internacional incierto.