Conexión artística
Silvia Albuixech artista plástica

El arte ha evolucionado en realidad, en materialidad, en tecnología en unidades finitas, pero ha expandido su sentido en sentidos infinitos, lo que es real, es que el arte se mueve tanto o más rápido que la humanidad, en tanto expectativa de experiencias sensoriales.

La conexión implícita del arte nos lleva a la atracción desde el punto de vista artístico, el espíritu humano tiene una conexión artística ineludible con el mundo que lo rodea, en cualquier condición la búsqueda de esa conexión, es incluso inconsciente, pero se manifiesta a través de los objetos que elegimos, la ropa que utilizamos, la forma del ver el mundo.

La dinámica de las personas con respecto al arte digita su vida más que la profesión en sí a la que se dedica, ya que la forma en llevarla a cabo involucrará el arte en detalles que la misma persona no podrá explicar.

El sentido artístico invade toda actividad, los artistas plásticos no hacen más que detectar, admitir y entregarse a la conexión artística.

La relación del entorno urbano ha generado transgresiones a la forma artística de representar el entorno, pero no deja de ser una revelación del espíritu artístico.

Silvia Albuixech, artista plástica, argentina, ha tomado partes del mundo que nos compone a todos en la actualidad, naturaleza y maquinaria, y nos deja testimonio de la forma en cómo el pasado se imbrica en el presente, en sus restos.

Ya en artículo sobre Arte encontrado, di cuenta del encuentro entre piezas desmembradas de maquinarias, manubrios, mecanismos, y la absorción que de ellos hace la naturaleza, como islas de objetos que se convierten en áreas de fijación de vegetales, tal como en el mar el hierro se convierte en bancos de coral, la naturaleza tiene sus formas de integrar la evolución con gran eficacia.

En esta otra obra, de la Serie Retratos del tiempo, Retrato del tiempo X, el cuerpo se ve asediado por un objeto que podría interpretarse como un dispositivo para el cabello, la relación entre el color del pelo, el entorno y el color del elemento generan una inquietud distante, las variaciones del terroso disponen de una atmósfera sombría, que da la impresión de un ataque al cuerpo de la mujer.

Una mujer que oculta la cara, que se dispone de espalda, protegiéndose del objeto, pero a su vez sometida.

El elemento, se parece una abridora de lata, lo que produce mayor turbación a la escena.

No es posible soslayar en la época actual donde el protagonismo de la mujer realza las interpretaciones, la mirada femenina sobre el color, el espacio entre gris y ocre que subraya la escena, en pinceladas como furiosas y la delicadeza del cabello que expresa movimiento como de huida.

No hay nada que se parezca a una escena dramática en sus elementos por separado, sin embargo, de la mano de la artista, la escena es impactante, se lee como la actualidad lo exige, con sutileza y ahorro en los elementos, la expresión artística permite la evaluación de la imagen desde perspectivas sociales que nos son tan presentes a las mujeres de la actualidad.

A su vez la delicadeza de los detalles, el cabello, la perfección del elemento que se convierte en instrumento por el juego de luces de reflexión como de metal y las pinceladas sobre el fondo, conforman un contraste amenazador que exponen una situación de violencia previa. La imaginación construye el resto.

La realidad actual construye el resto, Silvia Albuixech, acaso una médium de su tiempo, expone con habilidad sus rasgos femeninos más sobresalientes, en cuanto a la delicadeza del tratamiento del cabello en medio de un entorno hostil, logra expresar la belleza sobre el horror, con gran maestría.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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